Mi Cuaderno Dulce

Cómo congelar masa de galletas para hornear porciones frescas en casa

Cómo congelar masa de galletas para hornear porciones frescas en casa: bolas de masa listas antes de pasar al congelador

¿Por qué hornear una docena entera de galletas estilo Nueva York si al tercer día sobre el mostrador ya se sienten como piedra? Esa pregunta me persigue cada vez que abro el recetario de galletas gigantes y calculo cuánta masa voy a terminar regalando a los vecinos porque nadie en esta casa se come doce de golpe.

La respuesta corta, después de tanto ensayo como repostera aficionada de fin de semana, es congelar la masa en porciones individuales. No hace falta ningún curso avanzado de congelación de alimentos: alcanza con un par de trucos de cocina que aprendí a la fuerza, con masa desperdiciada de por medio, y con las preguntas que más me hacen cuando cuento esto.

¿Realmente sirve congelar la masa de galletas antes de hornear?

Sí, sirve, y bastante. Una galleta estilo Nueva York pesa como 170 gramos: es casi una comida completa, no una galletita cualquiera. El primer día recién horneada es una maravilla. Al tercer día en un táper ya perdió toda la gracia. Congelar la masa en bolitas resuelve eso: horneas dos o tres cuando te provoca y el resto sigue esperando su turno.

Bolas de masa de galletas estilo Nueva York de 170 gramos dispuestas en una bandeja metálica antes de congelar.

Uso harina de fuerza para esta receta y mido casi todo con tazas, nunca con báscula (ese tema de medir a ojo da para una nota aparte). Lo que sí puedo decir es que estas galletas no terminan tan finitas como las de cualquier receta de internet, y ahí el frío del congelador tiene bastante que ver.

El paso que nadie menciona antes de congelar

Antes de pensar en el congelador, formo las bolitas y las dejo un rato en el refrigerador, no directo al frío extremo. El motivo completo de por qué ese paso cambia todo es tema para otro día, pero sin él la masa llega al congelador sin haber tenido tiempo de asentarse.

La mantequilla también importa acá: no se comporta igual recién sacada del refrigerador que después de un rato afuera, y esa diferencia de temperatura es otra cosa que prefiero dejar para una nota dedicada solo a eso. Lo que hago es simple: boleo, refrigero, y recién después pienso en el congelador.

Libro de 150 recetas de galletas de repostería aficionada abierto sobre un mostrador con harina.

Un curso de repostería online para principiantes me ayudó a entender por qué no conviene saltarse este paso, aunque solo llegué a las primeras clases antes de dejarlo pausado.

¿Cuánto tiempo aguanta la masa en el congelador?

Bastante más de lo que uno cree. Aguanta tranquila más tiempo del que uno esperaría, aunque siendo honesta nunca la he dejado ahí el tiempo completo que recomiendan las guías: en esta casa no dura ni la mitad de eso. Uso mantequilla con sal para estas bolitas, y la diferencia con la sin sal es, otra vez, cuento aparte.

Lo que sí no hago es guardarla ahí para siempre solo porque en teoría se puede. Prefiero rotar los sabores rápido: chispas, doble chocolate, la de avena para cuando quiero sentir que estoy comiendo algo sano.

Bandeja congelada, nunca un bloque entero

La primera vez que congelé masa, la metí toda junta en un táper, como una sola masa compacta. Cuando quise sacar una porción tuve que pelear con un cuchillo contra un bloque helado con sabor a chocolate. Terminé con migas de masa cruda por todo el piso y me juré no repetirlo.

Ahora pongo las bolitas separadas en la bandeja del horno, sin que se toquen entre sí, y las dejo así un par de horas antes de juntarlas en una bolsa. Ese paso extra evita que se peguen todas entre sí y que termines otra vez con el cuchillo en la mano.

¿Cualquier chocolate sirve para congelar la masa?

No, y esto lo aprendí gastando plata sin necesidad. Una vez usé chispas de chocolate de una marca blanca porque estaban más baratas, pensando que el frío del congelador iba a disimular cualquier diferencia. No fue así: se pusieron cerosas, casi no se derretían bien al hornear, y el sabor se sentía plano comparado con un chocolate de mejor calidad.

Desde entonces reviso la calidad del chocolate antes de pensar en el congelador. Da igual cuánto tiempo pase en el frío si lo que metiste ya venía flojo desde el principio.

¿Qué bolsa o recipiente conviene usar?

Cuando las bolitas ya están firmes por fuera, las paso a una bolsa Ziploc o a una de silicona, nunca a un táper donde puedan aplastarse entre ellas. El sonido seco de las bolas chocando entre sí al pasarlas es la señal de que el lunes voy a tener algo dulce sin lavar un solo bowl.

Bolas de masa de galleta ya congeladas guardadas en una bolsa Ziploc transparente, listas para hornear en porciones.

Si ya te cansaste de las galletas, igual puedes mirar estas recetas de postres en vaso para principiantes que no quieren vender, que también se llevan bien con el congelador.

Del congelador directo al horno, sin pasos intermedios

No descongelo nada. La masa va directo del congelador al horno precalentado, y esa parte todavía me sorprende cada vez que la hago. No sé explicar bien la química detrás, pero el resultado es un centro que se queda gordito y casi crudo, justo lo que busco en una galleta estilo Nueva York.

Galletas estilo Nueva York horneándose recién sacadas del congelador, dentro de un horno Whirlpool convencional.

Mi horno de gas tiene sus propias mañas (cada modelo cocina distinto, así que estos tiempos son solo una referencia, no una regla). Subo un poco la temperatura de lo normal y me quedo cerca, porque el clic del termómetro barato que tengo colgado adentro, pasando de un grado a otro, es la única señal confiable que tengo de que ya casi está.

Cómo sé si la masa está lista para congelar

Antes de bolear meto la nariz al bowl. Si huele a vainilla y no a huevo crudo, sé que voy por buen camino. Ese detalle suena tonto, pero es lo que reviso siempre antes de mandar algo al frío.

Por seguridad, igual conviene revisar las recomendaciones de congelación de alimentos de tu país, sobre todo lo que dicen sobre cuánto tiempo puede estar el huevo crudo en la masa antes de que sea un problema. No tengo formación médica ni nutricional: solo soy alguien que no quiere comer galletas en mal estado.

Galleta de masa congelada recién horneada, partida a la mitad, mostrando el centro suave y el chocolate derretido.

Hace poco quedé con una amiga en la Plaza de Barranco, justo antes de que ella siguiera camino a Discos Revolver a buscar vinilos, como hace siempre; le llevé un par de galletas recién salidas del horno, de una tanda que ya tenía lista en bolitas desde antes. Ese es, al final, el punto de todo esto: tener algo fresco para ofrecer sin necesitar hornear una tanda completa. La próxima bolsa de masa ya está en el congelador, esperando el antojo que la va a vaciar.